sábado, septiembre 15, 2007

El Violín Silenciado

Un día normal, un ordinario sábado cualquiera…
Uno de esos días en los que no pasa nada por dormir hasta pasado el mediodía. Un día indistinguible de los demás. Ojalá lo hubiera sido.

Cuando me han dado la noticia, he sentido el impacto de cada palabra como una implosión. “Ha muerto”, me han dicho. “Tu profesor de violín ha muerto”. Ferràn… muerto. 28 años, un profesor dedicado y con ganas de trabajar, capaz de aguantar la vagancia de cualquier alumno. No era solo un profesor de violín: su inteligencia, cultura y sentido del humor me habían llevado a verle más como un amigo que como un simple instructor. Algunas clases las consumíamos hablando de teoría de la música, sin siquiera tocar el violín.

“Un accidente” eso es todo lo que hace falta. Cinco segundos de torpeza para acabar con toda una vida de inquebrantable dedicación y generar una honda expansiva de dolor que barre las de los demás. Yo llegué a apreciarle siendo sólo un simple alumno. No puedo imaginar lo que estarán sintiendo sus familiares y amigos más próximos.

Me gustaría poder recordar alguna frase memorable, pero no puedo. Ni siquiera estoy para hacer florituras literarias. Lo repentino de la noticia me ha dejado sin habla. Ya no daremos la clase del lunes. Ya no podrá ir al concierto de los Héroes. Ese bolo para el que, bien seguro, estaba ensayando, quedará sin un violín…

No hay vuelta atrás. No sé si hay vida después de la muerte, no se si hay un juicio, pero si realmente existe una recompensa, él se la habrá ganado. Quizás algún día volvamos a vernos. De momento nos queda el recuerdo, y no sólo eso, también los ecos, los cambios que ha causado esta vida al entremezclarse con las de los demás. Él se ha ido, como dicen, pero su obra perdurará. Ha vivido.

El concierto ha acabado, amigo. Es hora de irse a tomar algo. Descansa, Ferràn.

2 Comments:

Blogger George Mathews said...

Es dolorós perdre a algú d'una manera tan sobtada. Ho sento per la seva familía i per la gent del seu entorn, com tu.

DEP

9:13 p. m.  
Blogger Nando said...

Em recorda al meu professor de solfeig al que també varem perdre en accident de trànsit, un trompista com pocs, amb 23 anys ja no esta amb nosaltres...cops durs que dona la vida...

DEP

1:58 p. m.  

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