miércoles, agosto 01, 2007

El océano en un cubo

Aquí estoy, tumbado sobre la cama de la que al fin será mi habitación definitiva. El blog ha estado muy muerto porque, como ya dije, la conexión a Internet ha sido poco menos que un lujo inalcanzable durante estos días de mudanza constante, pero dejemos de hablar de mudanzas por ahora, ya que esto se supone que es una bitácora sobre el viaje, no un muestrario de apartamentos chinos. Hoy hablaré del centro de Shanghai (como tenia que hacer una semana atrás, pero, ¡Oh misteriosa informática!, la conexión wifi a Internet se esfumó tan rápidamente como había aparecido, y ni todos los esfuerzos del mundo consiguieron restablecerla. A ver si aquí tengo más suerte…).

La primera vez que visité Shanghai me alojé en la universidad de Fudán, en una zona que, a parte de la propia universidad, no era demasiado “vistosa”, al menos desde un punto de vista megalopólico. Aparte de algún oasis de modernidad aquí y allá, este distrito ofrecía una visión que muchos definirían como “exótica” o “pintoresca” de la vida en Shanghai. Es un área, por decirlo así, tremendamente china, y resulta muy interesante de ver y vivir en ella. Cada barrio te hace descubrir nuevas dimensiones olfativas: desde los puestos de pinchitos morunos elaborados con poco más que un trozo de hierro retorcido y negruzco, hasta los pequeños restaurantes que, apiñados unos con otros, exponen mariscos, empanadas y toda clase productos del país, cada esquina del barrio condensa su peculiar fragancia. Al andar unos pasos sorteando las calderas de vapor de los restaurantes, sin embargo, uno puede encontrarse con que los apetitosos aromas se ven neutralizados por el hedor más nauseabundo imaginable: un olor espantoso, abominable. Un olor que podría utilizarse para doblar vigas. Es un olor guerrillero, dado a las rápidas incursiones: aparecerá de la nada, nos dejará desorientados y aturdidos, y huirá de nuevo a las sombras, contento con su exitosa ofensiva.

El olor y la comida, como digo, son dos de los elementos dominantes en estas zonas, pero hay muchos otros elementos característicos como las múltiples barberías (las únicas en el mundo que tienen el poste rojiblanco giratorio en la entrada), las muchas tiendas de materiales audiovisuales de dudosa legalidad, las aceras ruinosas, la gente paseando en pijama, el inconfundible ritmo del goteo de los aires acondicionados adornado por el ocasional rugido mucoso de algún chino a punto de escupir… pero si tuviera que describirlo todo necesitaría un año entero.

Aquí es, pues, donde me alojé en mi primer viaje y los primeros días de esta segunda estancia. La zona me fascinaba, pero no parecía formar parte de la megalópolis que me había imaginado. Entonces, un buen día, tomé un taxi para ir a ver el centro.

Si se intenta medir en standards Españoles, uno se queda rápidamente sin elementos con los que comparar la ciudad de Shanghai. Cuando el taxi entró en la autopista elevada, al principio quedé encantado por la vía en sí. Circular a la altura de una quinta planta, viendo los edificios de apartamentos desfilando a mi izquierda y derecha era una novedad suficientemente cautivadora como para hacerme ignorar la conducción semi-suicida del taxista y el perenne concierto de bocinazos, por aquél entonces aún no prohibidos, que alegraba el ambiente. Pero, a medida que íbamos llegando al centro y nos acercábamos a los innumerables titanes de metal, cristal y hormigón que se erguían como testimonios del poder de la ciudad, ese encanto se fue convirtiendo en una mezcla de sensación de insignificancia e incredulidad, parecida a la que se padece al pasear por los casinos de Las Vegas y echar una ojeada a las zonas inalcanzables reservadas a los más ricos.

Decir que el centro de Shanghai es impresionante es quedarse corto. Durante el día los multiformes rascacielos ya dejan anonadado hasta al más impasible, pero es durante la noche cuando la ciudad se transforma en un paraje verdaderamente ensoñador.

La fascinación asiática por las luces les ha llevado a cometer los despilfarros energéticos más extremos, pero la escena del Bund nocturno, con las luces de los rascacielos brillando al otro lado del río, compitiendo entre ellos como si se tratase de pavos reales gigantescos, resulta maravillosa… si uno es capaz de ignorar a la multitud aglutinada en el área. Mendigos deseosos de mostrar sus múltiples deformidades a los turistas, vendedores de falsificaciones que no parecen capaces de asimilar la idea de que alguien no quiera comprar sus baratijas… todos ellos se esforzarán para convertir lo que en un principio debería ser una mágica experiencia en el Bund en un verdadero coñazo. Sin embargo, hay otros lugares desde los que observar el paisaje, como las muchas discotecas y bares de lujo situados en terrazas o plantas de rascacielos. En España resultarían simplemente inaccesibles; aquí sólo son relativamente caros.

Dicen que se puede recorrer Shanghai turísticamente en dos días, y no andan muy lejos de la verdad, pero uno puede disfrutar de la ciudad indefinidamente. Desde los bares plagados de “damas de afecto negociable” hasta los restaurantes de lujo en los que uno se siente abrumado por la exagerada cantidad de personal pendiente de todas tus necesidades, Shanghai es un lugar muy agradable para visitar, pero mucho mejor para “vivir”, siempre y cuando uno sea occidental, ya que el capital disponible se multiplica por 10 una vez se aterriza en tierras sínicas.

Shanghai is different, eso tenedlo por seguro.

(Añadiré alguna foto pronto, pero la verdad es que no hacen justicia a la realidad)

8 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Joder, encara agafare un vueling a Shangay per un finde! la veritat es que promet...t'ha fitxat lonely planet per fer la guia 2008...como ha cambiado tu vocabulario!Ale! molta sort i a seguir patejant territori!!

Ens veiem!

Nando

4:22 p. m.  
Blogger Lupin_3rd said...

mm comiiida! mola, un dia tendre q ir alli, a comprar cosas de la marca SONI o cosas asi, q ganas de ver fotos !

5:04 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Queremos fotos y las queremos ya! per cert, una camara sony de fotos quan collons val a SHangay...la que miro esta sobre els 329...una Cybershot W90, que tal per aqui?

Ja em diras algo...no em cobris drets de frontera cabronàs xino!

Cuida't!!!

Nando

3:33 p. m.  
Blogger BeaKManiak said...

Tret de lo de l'autopista i els edificis, m'ha semblat una descripció d'Ankh-Morpork XD

12:54 p. m.  
Blogger eva potter said...

i quan torneeeeeeeeeeeeees XD

1:02 p. m.  
Blogger iron-fix said...

Bua al final m'he comprat KIKKOMAN! está bona que t'hi cagues XD me l'he posat hasta a la truita de patates i al fuet bua brutal xD

PD: Quan tornis nem a celebrar-ho pels toreros i Q3 després (Y)

12:04 a. m.  
Anonymous Saku o si et fa més gracia Nono xDDDD said...

OOOh poor man que només li queden 2 nits de farra per les contrades... pero tot el que s'ha endut estant per alla... hahahahahahaha Quina envejaaaaaaaaaaaaaaaaaa jo tb vull anar-hi!! Tot és tant barat TT___________TT

Al final k, has mirat lo de l'opium??xD com que per allà son tan soso que no volen sortir (per aquí tampos i no dire noms ¬¬) almenys amb aixo els haguéssis animat una mica muajajajajjaa.

En fins... que m'enrotllo com una persiana i després de fer nu mutuacord o mutupost xD ja n'hi ha prou per avui ^^

Zaijian!!



Viele Küsse**

11:38 p. m.  
Blogger eva potter said...

i k tal si actualitzes i poses coses de la xina?? xDDD

11:34 a. m.  

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